Ayer cuando volví de mi consulta de Neurología, me ocurrió algo que me ablandó el corazón. Cuando se lo estaba comentando a Ño, me puse a hacer recuento de este y otros momentos que me han marcado como médico y muy difícilmente olvidaré, al igual que mi primer historia clínica... Ahora los compartiré con ustedes, amigos y colegas.
1. Neonatología
Esta fue mi primera experiencia, en mi primer semestre, la primera vez que fui a la sala de neonatos en un hospital. El profesor de Embriología nos llevó a una compañera y a mí con el residente para que viéramos la exploración física en bebés. Entramos y vimos a un par de madres con batas estériles visitando a sus hijos; hasta ahí no me parecía nada especial, el momento crucial fue cuando llegamos los tres a una incubadora solitaria donde estaba recostado un niño pequeñísimo y delgado, con sonda nasogástrica, una hernia umbilical y puntas nasales de oxígeno; me partió el corazón cuando el residente dijo "Es un producto prematuro de 7 meses..."
Nos comenzó a explicar las maniobras con este bebé y el trato tan delicado del médico al niño me dio muchísima ternura, sumada a la tristeza que me provocaba ver al niño en esas condiciones. Salí de esa rotación con el corazón encogido y reflexionando el trato que debía darle a mis futuros pacientes. Y sobre todas las cosas, decidida en que no ejerceré Pediatría...
2. El niño de la apendicectomía
Ésta es un poco más graciosa y uno de mis lectores probablemente recuerde que ya se la conté. Cuando repetí semestre y cursé las materias de cuarto, llevé también la de Semiología. En esta ocasión, el doctor nos llevó al Hospital Infantil y a cada quien nos asignó un paciente; a mí me tocó un niño que en la mañana, había salido de una cirugía de apéndice; aún tenía catéter para lavado peritoneal y ayuno. Me presenté con la mamá y el niño para explicarle qué era lo que iba a hacer (una exploración física e historia clínica), la mamá aceptó pero el niño estaba demasiado irritable, se quejaba de mucho dolor y sobre todo de que estaba hambriento. La señora le dijo que no pasaba nada, que me diera oportunidad de explorarlo para ver que estaba pasando y que pronto le darían comida; estaba comenzando a exasperarme hasta que el niño le gritó a su mamá "¡No quiero nada! ¡No hasta que la doctora me de de comer!"
Fue como si me vaciaran un cubo de agua fría, sentí una mezcla de emoción y orgullo por ser la primera vez que un paciente me decía doctora. Estaba tan motivada que les dije me esperaran, fui por el expediente para buscar a qué hora se le acababa el ayuno al niño. Regresé y con un gesto dulce le dije al chiquillo "Mira, vas a estar bien. Tu cirugía salió muy bien, ya te van a quitar eso (señalé el catéter) pronto y en la noche te van a traer algo que cenar (tenia indicada dieta blanda)." De golpe dejó de llorar "¿En serio?" me preguntó y asentí con una sonrisa. Inmediatamente la señora sonrió de que al fin se callara y me dejó explorar y preguntar todo lo que necesitaba...
3. Un niño con DM1
Esta ocurrió a principios de esta semana y también me tocó compartírsela a Ño al igual que la siguiente, Ann (una compañera y amiga) y yo teníamos que ir a la consulta de Endocrinología con nuestra profesora. El último niño de la consulta era diabético tipo 1 y estaba yendo a control y a por medicamento con su mamá; era de esos niños que nada más no se están quietos ni callados. Cuando se acabó la consulta la señora le dijo "Despídete de las doctoras"; corrió con nuestra profesora y la abrazó para despedirse, luego nos dijo a mí y a Ann "Pónganse juntas". Ann y yo nos juntamos y el niño nos dio un abrazo muy fuerte, entre las dos lo abrazamos y nos despedimos de él.
No hace falta explicar que fue un momento muy tierno...
4. Neurología
Esta es la de ayer que les comentaba al principio. El profe de Neuro nos llevó a piso a ver pacientes y al primero me asignó evaluarle estado de conciencia, no acabamos ni de empezar cuando los familiares nos echaron del cuarto. El doctor nos buscó otro paciente y nos llevó con una viejecita con falla renal y alteraciones del habla y memoria "Venga doctora, estúdiele estado de conciencia. Desquítese..." Me dijo, me acerqué a ella y me recargué en la mesita que estaba al lado de su cama. La señora estaba muy irritable porque quería ir al baño, pero nos dijo su esposo que ya la habían llevado, solo que ella no lo recordaba; entre el doc y yo la calmamos y comencé a preguntarle en un tono fuerte, pero gentil; a cada pregunta me di cuenta que en realidad estaba bastante desorientada, pero el momento cumbre llegó cuando le estaba evaluando capacidad de juicio. Debido a que estaba con los brazos apoyados en la mesita, las manos me colgaban; fue cuando la señora se quedó mirándome con un dejo de tristeza, me repitió lo que le acababa de preguntar, estiró las manos hacia mí y me tomó la mano derecha; le respondí con una sonrisa silenciosa y le tomé las manos con mi mano libre.
Sentí algo dentro de mí tan bonito en ese momento que casi lloro y me desmorono...
Esas son las cosas que recuerdo con más cariño de mi formación como médico, y las que me han marcado para ser mejor persona. Las que me han hecho no rendirme a pesar de las cosas feas que ocurren a mi alrededor y en la escuela. Parte de lo que me ha motivado a no tirar la toalla aunque esté que me carga la fregada, a no desesnsibilizarme ¿Cuántos colegas habrá allá fuera que ignoran sucesos como estos y hasta los consideran irrelevantes?
"Pues te han pasado muchas cosas bonitas... Por eso tienes que estudar mucho para ser una doctora..."
Ño
Auf wiedersehen!
por un momento pense que estaba en taringa!
ResponderEliminarDuh...
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