Cada vez falta menos para terminar mi año de internado, así que estos últimos días espero pasarme por aquí seguido y retomar actividades. Hoy vengo a contarles mi patoaventura del día...
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| Pill Bug. D. Stewart |
Desde hace tres semanas insistí a mi coordinador de internos en el hospital que mandara mis calificaciones conmigo a la Fak antes de irse éste de vacaciones, pasaron las semanas, las vacaciones y las calificaciones nunca llegaron. Hoy a su regreso me exclama "¿Por qué no me pediste las calificaciones? Se tienen que entregar el viernes." Tras un discutir en círculos al respecto me encomendó ir a la escuela a dejar las boletas, pero había un problema: No tengo coche y la escuela está a la otra orilla de la ciudad ¿Cómo llegar? Le comenté a Doc Cheshire la situación para pedir permiso y relevar a otra compañera para que fuera en mi lugar, en son de broma añadí "Bueno... ¿Y si me presta su coche?"
Yo, mi tremenda impulsividad y mi gran bocota... Mientras Doc Cheshire me extendía las llaves agregó "Toma, te presto mi Bocho..." Salió a encaminarme a su coche, me explicó el truco para abrir la chapa de la puerta derecha porque la izquierda no abre, que el pedal de acelerador estaba duro, los frenos estaban flojos, los amortiguadores no servían del todo bien, el pedal de embrague estaba arriba, la llave de arranque a veces daba problemas y para rematar, se acababa de vencer el seguro. Como soy alguien tan impulsiva que le encanta tomar riesgos absurdos (algún día me arrepentiré de ello, supongo), en vez de dar media vuelta para pedir relevo, tomé las llaves y me trepé al Bochomóvil. Lo último que me dijo Doctor Cheshire fue "No se cómo, pero te quiero aquí de regreso con mi auto completo..."
Hasta parecía que estaba aprendiendo a conducir... Horas para salir del estacinamiento porque no encontraba la reversa (¿Por qué nadie me dijo que los Volks tienen la reversa al revés?), no podía medir bien mi distancia trasera (maldije el vidrio trasero curvo un buen de veces), el pedal del acelerador estaba duro (ya me lo habian advertido) así que con poquito de más que le pisara el coche daba acelerones, iba en primera despacito con toda la bola de coches rebasándome hasta que podía pasar a segunda, el volante estaba duro (dar vuelta fue un suplicio) y en cada grieta del pavimento mi cabeza botaba contra el techo. Eso fue solo de ida, de regreso me acostumbré dando como resultado un viaje menos incómodo (aja, lo dice quien terminó hablando sola con el Bochomóvil), aunque tanto de ida como de vuelta la risa nerviosa y un "Lu, estás loca..." fueron mis eternos compañeros...
¿En qué terminó esto?
- Renuncio a la idea de conseguir un Volks.
- Mi novio me regañó por arriesgada.
- Nunca vuelvo a pedir un coche prestado.
- Llegué al hospital con una cara de susto que ni yo me aguantaba. El Otorrino, el Urólogo, una amiga, una enfermera y Doctor Cheshire lo notaron.
- Ya tengo una parte de mi calificación de internado.
- Igual pese al susto me divertí un rato y más mi familia al contarles la historia.
- Y si se preguntaban, sí, Bochomóvil llegó vivo con su dueño.
"Si te presto mi coche, es porque realmente confío en tí. Se que regresarás sin incidentes..."
Dr. Cheshire
Auf wiedersehen!
P.D. Hay una historia pendiente simultánea a esta, la de Olanzapina (mi laptop); pero ya será en otro post.

¡Ahhh si se puede comentar! Deja vuelvo a leer porque me pase tres años buscando que opinar jaja.
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