He estado un poco perdida y ausente de este blog, lo admito; el Servicio Social cada vez se vuelve mas pesado por requerimientos pendejos del instituto y al ser los últimos meses me encuentro en modo autómata cuasi Godínez, además de no contar con servicio de internet en la clínica. Hoy que tengo un poco de contacto con la civilización, aprovecharé para contarles de mi visita reciente...
Este viernes, mi enfermera me presto su auto para ir al encuentro de mi amor en el entronque cercano al pueblo. Si, así como lo leen: ¡Lalo fue a verme al rancho! Prepare cosas deliciosas para su visita y deje lo mas decentemente acomodado mi depa; había tenido una visita de supervisión un día antes y mucho trabajo esa semana, así que dejar las cosas en orden fue todo un desafío que me llevo a dormir muy temprano la noche previa de puro cansancio, el cual fue mas fuerte que el insomnio.
En fin, para no abrumarlos de detalles innecesarios, puedo comentarles que Lalo y yo pasamos un fin hermoso como una pareja de recién casados, ayudándonos con la casa, mis consultas y el cuidado de nuestra berrinchuda Cali, quien no dejaba de fastidiarnos ni hacernos mal tercio... ¡Incluso se ponía a lamer los pies y el cabello de mi novio!
Cada vez Lalo y yo estamos mas convencidos de que estamos designados a estar juntos. Y que cuando llegue el momento de unirnos formalmente como pareja, todos los días de nuestra vida serán tan o más dulces y llenos de dicha como nuestras visitas.
Aun nos falta... Pero ese día esta mas y mas cerca...
Auf wiedersehen!



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