Tal vez no les he comentado, pero desde noviembre del 2013, casi terminando el internado, Doctor Magíster me recomendó para trabajar cubriendo guardias en una clínica local donde también él y otros médicos del Hospital Militar veían pacientes. En mis días sin guardia y en mis descansos del servicio social presté ahí servicio de manera intermitente, el cual me dio oportunidad de permitirme algunos lujos (un viaje a Torreón, mi viejo iPhone y recientemente un iPad, por ejemplo) o de consentir a mi familia invitando la cena en más de una ocasión...
Esta semana reanudé de manera formal mis labores en la clínica al haber terminado el año de servicio, lo cual me permitirá hacerme de ahorros para la residencia. Pero más allá del dinero, siento que regresar a un sitio de trabajo donde siempre me he sentido bienvenida desde el principio, me permite pulir habilidades que el servicio me dejó oxidadas y sobre todo, me hace sentir plena al saber que las personas realmente son agradecidas conmigo...
Este es apenas un brinquito antes de dar el gran salto a la especialidad...
Auf wiedersehen!
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