Ya me estaba tardando...

El conversar sobre mi salud mental nunca ha sido sencillo, a pesar de que mi sueño anhelado es especializarme en Psiquiatría; más allá de Ed, mi hermana, tres de mis mejores amigos y Dr. Cheshire, el tema se vuelve reservado... No por el estigma social que llevamos todos los pacientes mentales (no me afecta contarlo, la mayoria de mis conocidos saben que no estoy del todo bien), sino porque en momentos de catarsis se exactamente a quienes de mi lista puedo acudir.

Tengo una semana donde la tormenta dentro de mi cabeza se convirtió en tifón, las preguntas junto a la paranoia invaden mis pensamientos de forma recurrente, me vuelvo susceptible hasta de los comentarios más pequeños, mi rendimiento laboral se ve afectado, la ira se encuentra siempre a la vuelta de la esquina lista para atacar y Lalo está muy desesperado de verme así como de leerme o escucharme en modo autodestructivo...

Apenas hoy localizamos Lalo y yo a Dr. Cheshire, quien decidió recibirme por la mañana para valorar la situación...

Lo más seguro es que decida añadirme medicamentos...

E irónicamente, como futura Psiquiatra quien lleva al DSM-IV y al Kaplan de biblia, tengo mucho miedo...

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