Crucifixión...

Hallo!

Idealmente este iba a ser un post sobre mi fin de semana con Eduardo ahora que vino a acompañarme a la boda de mi comadre Diana, pero he pensado mucho en las palabras de mi Psiquiatra, a quien ambos fuimos a ver hace ya mas de tres semanas y no había encontrado la forma de reestructurar en este post...


No ha sido un secreto que este año mi vida familiar y profesional han sentido un enorme peso, al grado de que cada día en el trabajo se vuelve un eterno cuestionamiento sobre el aquí y el ahora, termino de muy mal humor, desmotivada en presentarme (cuando al principio era lo contrario) y acabo por desquitar esa frustración con gente inocente que sólo busca darme algo de apoyo. Recientemente tuve un momento de claridad y pensé en que no quiero seguir arrastrando con esto ahora que a Eduardo y a mi nos falta poco para comprometernos en matrimonio, por lo tanto aprovechando su visita reciente, acudimos con Dr. Cheshire...

Ambos planteamos la situación actual, Eduardo en todo momento no dejó de abrazarme ante la entrevista con el doc y finalmente éste concluyó en que mi problema de momento consiste en no poder asimilar la realidad ni plantear adecuadamente un balance entre mis objetivos y la misma. Sí, tal vez es cierta la parte donde mis compañeros y jefes sean unos completos idiotas, los sistemas de trabajo están corruptos, no puedo desarrollar por completo mi potencial, tampoco pude cumplir este año mi sueño de ser especialista (también de paso Dr. Cheshire admitió que como Psiquiatra tengo todas las posibilidades y capacidades para ser una chingonada andando), que el ambiente en casa no me facilita para nada las cosas y además todos estamos adoctrinados a una imagen muy romántica sobre el significado de ser médico. Sí, visto de ese modo todo suena absolutamente de la chingada y es cierto, no estoy paranoica (Aún); aunque también según Dr. Cheshire es necesario que empiece a poner pies sobre el pavimento y a aceptar varias cosas: por ejemplo que ya no soy una estudiante quien encontrará consuelo o cobijo en sus superiores, por lo tanto he brincado a una más de tantos prestadores de servicios que existimos en el mundo; por otra parte debo también aceptar las opciones a mi alrededor y no caer en el fatalismo o la autoflagelación, después de todo existen más oportunidades en otros años de volverme Psiquiatra o especialista en otra cosa o hacer muchas cosas más dentro del campo médico sin ser necesariamente especialista; sobre mi familia, sí, mi situación está francamente jodida (textualmente) pero debo encontrar un punto de conciliación donde servir de apoyo en casa, no volverme una quejosa estorbosa y tampoco volverme mártir; y finalmente, lo que nos lleva al título del post, lo más importante es elegir un camino en mi desempeño profesional lo suficientemente adecuado para mi...

¿Por qué? Según mi especialista, tengo de dos sopas: O acepto mi situación actual (no resignarme) analizando si todo esto coincide entre si es lo que quiero, lo que puedo hacer y lo que me conviene hacer, lo cual es un poco más sencillo y menos traumático... O me vuelvo una revolucionaria dispuesta a cambiar paradigmas, aceptando las consecuencias de esto. "Puedes ir a luchar por cambiar el mundo, por cambiar tu sistema, por mejorar tus condiciones de trabajo. Eso también es bueno y no dudo que puedas hacerlo y que quieras ser una revolucionaria... Pero recuerda lo que ocurrió por ejemplo con Jesucristo, trató de cambiar las ideas de su pueblo, guió a su gente y lo crucificaron. Si quieres realmente inducir mejoras, si de verdad esa es tu forma de solucionar las cosas, adelante; solo recuerda que quienes piensan diferente y los mártires, terminan crucificados..."

¿Les suena esto? A mí ya me ocurrió en el servicio social al tratar de ser visionaria, hasta mi madre me lo advirtió muchas veces. Cualquiera diría que tras mi amarga experiencia lo mejor es mantenerme en bajo perfil y dedicarme a ser una Godínez de tiempo completo; pero en el fondo soy una revolucionaria y siento que es este conflicto entre seguir mis ideales y el miedo a perder la zona de confort lo que me paraliza y me hace sentir mucha frustración. Aún tengo mucho que pensar, varias cosas por aterrizar, otras tantas que planear, algunas por poner en ejecución y reordenar de una vez por todas este desmadre al que llamo vida, sobre todo si a corto plazo están mis intenciones de formar una familia... Pero de algo estoy segura: Si decido morir conforme con lo que hice llevando una vida tranquila o morir crucificada por seguir mis convicciones, aceptaré mi destino con gusto y sobre todo con honor...

Por mis padres, mi hermana, mi esposo y mis hijos. Así será...

Auf wiedersehen!

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